La Plaza de España de Sevilla, construida con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, es uno de los conjuntos monumentales más emblemáticos de la ciudad y una de las grandes expresiones de la arquitectura regionalista española. Entre sus elementos más reconocibles se encuentra la serie de bancos revestidos de cerámica dedicados a las provincias españolas existentes en aquel momento.
Cada banco integra un gran mural cerámico que representa un acontecimiento histórico o cultural relacionado con la provincia correspondiente. Junto al mural aparecen habitualmente el mapa provincial y su escudo de armas, todo ello enmarcado por una rica decoración de azulejos y motivos ornamentales.
El conjunto convierte la cerámica en una auténtica narración visual: historia, territorio, símbolos y tradición se entrelazan para mostrar la diversidad cultural de España. Los bancos de la Plaza de España son, por ello, una obra artística y también una lección de historia al aire libre, donde la unidad del conjunto convive con la identidad particular de cada provincia.
Hispalcerámica reproduce estos murales cerámicos con la misma técnica artesanal y pintados a mano, pieza a pieza, en nuestro taller de Sevilla.





